Para padres

¿Son malas las princesas Disney y sus juegos para las niñas? Lo que dicen los estudios

¿Son malas las princesas Disney para las niñas? Dos estudios de BYU (2016 y 2021) llegaron a resultados distintos. Qué midieron, qué hallaron y qué hacer.

Los estudios no muestran que las princesas Disney sean malas para las niñas, y no hallamos ninguno sobre juegos para móvil. Uno de BYU (2016, 198 preescolares) asoció la afición a las princesas con más conducta estereotipada al año siguiente. Otro posterior del mismo equipo, con 307 niños seguidos cinco años, no halló ese vínculo y sí más autoestima corporal.

Esta revisión es para madres y padres que vieron un titular preocupante, o uno tranquilizador, y quieren saber qué midieron de verdad los estudios. El 13 de octubre de 2026 leímos los resúmenes de las revistas, los métodos del artículo de 2016 y los comunicados de la universidad. Los hallazgos y nuestra interpretación van en secciones separadas.

Comprobado el 13 de octubre de 2026 en las páginas de las revistas (Child Development, Psychology of Popular Media, Social Sciences) y en los comunicados oficiales de la Universidad Brigham Young (BYU, Estados Unidos). Todos los estudios están publicados en inglés; las citas son traducción nuestra.

Qué significa «cultura de princesas» en estas investigaciones

Los estudios más conocidos son del equipo de Sarah Coyne en la Universidad Brigham Young (BYU). En el artículo de 2016, la afición a las princesas sumaba tres cosas que contaban los padres: con qué frecuencia el niño veía películas y series de princesas, con qué frecuencia jugaba con juguetes de princesas y cuánto se identificaba con su princesa favorita. Los juegos de teléfono o tablet no formaban parte de la medida.

En las dos muestras de BYU, alrededor del 87 % de los niños eran blancos, y los de 2016 venían de cuatro centros de preescolar de Estados Unidos, así que los resultados no hablan por todas las comunidades. Además, son estudios observacionales: siguen asociaciones a lo largo del tiempo, y eso es distinto de probar que las princesas causen algo.

Qué encontraron los estudios

2016: «Pretty as a Princess» (Child Development)

El estudio siguió a 198 niños y niñas de 58 meses de media, casi cinco años, evaluados dos veces con alrededor de un año de diferencia. Los datos venían de los padres, de los docentes y de una tarea de preferencia de juguetes. Según el comunicado de BYU, el 96 % de las niñas y el 87 % de los niños habían visto películas o series de las princesas Disney, y más del 61 % de las niñas jugaba con juguetes de princesas al menos una vez por semana, frente al 4 % de los niños.

El hallazgo principal: los niños más aficionados a las princesas mostraban un año después más conductas consideradas típicamente femeninas, incluso descontando cómo se comportaban al principio. Sobre la imagen corporal, el artículo encontró que las niñas con menos autoestima corporal al inicio se aficionaban más a las princesas un año después. El vínculo iba de la autoestima a las princesas, y no al revés.

El comunicado de BYU habló de mejor autoestima corporal y más conductas de ayuda en los varones aficionados a las princesas. En el artículo, esos vínculos en los varones solo aparecían cuando los padres hablaban a menudo con ellos sobre las películas de princesas.

Hay un detalle fácil de pasar por alto. En esta muestra, la mediación de los padres, que BYU describe como conversar con los hijos sobre las películas de princesas, iba unida a vínculos más fuertes con la conducta estereotipada, y no más débiles. La universidad lo leyó como una señal de que importa cómo hablan los padres de las princesas.

2021: «Princess Power» (Child Development)

Un estudio posterior del mismo equipo, con una muestra mayor, siguió a 307 niños (51 % niñas, 4,8 años de media al empezar) con cuestionarios separados por cinco años, hasta el inicio de la adolescencia. La afición temprana a las princesas no se asoció con más apego posterior a los estereotipos femeninos. Sí se asoció con más autoestima corporal y con menos apego a la «masculinidad hegemónica», que BYU describe como el seguimiento estricto de roles de género que favorecen el dominio masculino. Los niños muy aficionados de pequeños también apoyaban más que las personas sientan y muestren sus emociones.

Los autores describieron efectos de pequeños a moderados, y el nivel socioeconómico y el sexo del niño cambiaban la fuerza de los vínculos. Según el comunicado de BYU, las niñas con mucha afición temprana veían con más frecuencia la educación, la carrera profesional y las relaciones como igual de importantes para mujeres y hombres.

2024: la talla de la princesa favorita (Psychology of Popular Media)

Un estudio más reciente de Jane Shawcroft, Coyne y colegas siguió a 320 niños desde los 3 años y medio hasta los 4 y medio, más o menos. Las niñas cuya princesa favorita tenía una talla media mostraban un año después más juego de tipo masculino. Los autores sugieren que esas princesas pueden animar a un abanico de juegos más amplio.

Cuando la favorita tenía una talla media, el juego simbólico de princesas iba unido a más autoestima corporal; cuando era delgada, no. En los varones no encontraron vínculos con la talla de la princesa.

Cómo han cambiado las princesas en la pantalla

Investigaciones anteriores sobre el contenido de las películas, resumidas por Benjamin Hine y colegas en 2018, vieron que las princesas Disney antiguas mostraban sobre todo rasgos femeninos, rara vez rescataban a alguien y terminaban la película con un romance. El equipo de Hine analizó después cinco películas de 2009 a 2016: «Tiana y el sapo» («La princesa y el sapo» en Latinoamérica), «Enredados», «Brave (Indomable)» («Valiente»), «Frozen: El reino del hielo» («Frozen: Una aventura congelada») y «Vaiana» («Moana»). Esas heroínas mostraban casi tantas conductas masculinas como femeninas, rescataban a otros tan a menudo como los príncipes y era más probable que siguieran sin pareja.

Un estudio complementario preguntó a 131 niños británicos de 8 y 9 años por las princesas antes y después de ver «La bella durmiente» o «Vaiana». Los niños notaron lo distintas que eran Aurora y Vaiana (Moana en Latinoamérica), pero una sola película nueva no cambió su idea general de «princesa». Muchos ni siquiera contaban a Vaiana como princesa.

Los estudios, uno al lado del otro

EstudioNiñosQué se midióHallazgo principalTen en cuenta
Coyne y cols., 2016198, 58 meses de media, EE. UU.Películas, juguetes e identificación con princesas; seguimiento de 1 añoMás conducta estereotipada de género un año despuésSeguimiento corto; observacional
Coyne y cols., 2021307, 4,8 años de media al inicioAfición a las princesas; seguimiento de 5 añosSin vínculo con estereotipos posteriores; más autoestima corporal; menos masculinidad hegemónicaEfectos de pequeños a moderados; observacional
Shawcroft y cols., 2024320, de 3 años y medio a 4 y medioTalla de la princesa favoritaFavorita de talla media: juego más variado en niñas y juego de princesas unido a más autoestima corporalSeguimiento de 1 año
Hine y cols., 2018Sin niños; 5 películasConducta de príncipes y princesas en pantallaLas princesas nuevas, casi a la par en rasgos masculinos y femeninosSolo películas de 2009 a 2016
Hine, Ivanovic y England, 2018131, de 8 y 9 años, Reino UnidoReacción a «La bella durmiente» frente a «Vaiana»Vieron la diferencia; su idea general de «princesa» no cambióUn solo visionado

Lo que sacamos en claro (nuestra interpretación)

Esta sección es criterio editorial, no el hallazgo de ningún artículo concreto.

Los resultados de 2016 y 2021 se contradicen menos de lo que sugerían los titulares. Uno miró el juego en preescolar un año después; el otro, las actitudes y la autoestima corporal unos cinco años más tarde. La propia Coyne lo resumió en el comunicado de 2021: un panorama negativo a corto plazo que cambió con el tiempo.

Ninguno de los dos estudió juegos para móvil. Un juego de princesas es una puerta más a las mismas historias, y creemos que pesa más lo que tu hija hace en él que la corona: solo elegir vestidos, o también decorar habitaciones, explorar e inventar una trama. Las investigaciones cubren además familias en su mayoría blancas, y los efectos son modestos. Sus amistades, la escuela y todo lo demás que hace también cuentan.

Lista para madres y padres

  • Pregunta qué hizo la princesa, no cómo era. «¿Qué fue lo más valiente que hizo Vaiana?» encaja con el consejo de Coyne en 2021: fijarse en la humanidad de cada princesa más que en su aspecto.
  • Que las princesas sean un interés entre muchos. En 2016 Coyne recomendó moderación, con las princesas como una de las muchas cosas que le gustan a un niño. Mezcla construcciones, juegos de correr y dibujo; nuestras ideas de juego simbólico de princesas en casa les dan papeles activos.
  • Fíjate en lo que elige dentro del juego. Vestidos, habitaciones, personajes, historias: sus elecciones te dicen qué es lo que le gusta.
  • Ofrécele princesas que hacen cosas distintas. Mulán, Mérida, Vaiana y la princesa guerrera rusa María Morevna llevan las riendas de su propia historia.
  • Presta atención a las preocupaciones por su aspecto. Si «no soy bonita» aparece una y otra vez, háblalo con calma, y coméntalo con su maestra o su pediatra si persiste.
  • Deja que los niños varones también jueguen. En los dos estudios de BYU, la afición de los varones a las princesas se asoció con algunos resultados positivos; en 2016, solo cuando los padres hablaban a menudo con ellos de esas películas.
  • Mantén el tiempo de juego dentro de los límites de tu familia. Mira qué dicen la OMS, la AEP y la AAP sobre el tiempo de pantalla.

Preguntas frecuentes

¿El estudio de BYU demostró que las princesas Disney son malas para las niñas?

No. El estudio de 2016 asoció más afición a las princesas en preescolar con más conducta estereotipada de género un año después, pero era observacional y no puede probar una causa. Un estudio posterior del mismo equipo (2021), con una muestra mayor de 307 niños seguidos cinco años, no halló ese vínculo y sí algunas asociaciones positivas.

¿Los juegos de princesas para móvil son distintos de las películas?

No encontramos ningún estudio publicado sobre juegos de princesas para móvil. Las investigaciones de BYU midieron ver películas de princesas, jugar con juguetes de princesas e identificarse con una princesa favorita. Así que juzga un juego por lo que le pide hacer a tu hija, y por sus anuncios y compras, más que por el tema de princesas.

¿Las princesas Disney dañan la imagen corporal de las niñas?

Los datos no muestran un daño claro. En el estudio de 2016, las niñas con menos autoestima corporal se aficionaron después más a las princesas, y no al revés. El de 2021 asoció la afición temprana con más autoestima corporal. Uno de 2024 vio que el juego de princesas iba con más autoestima cuando la favorita tenía talla media.

¿Está bien que a un niño le gusten las princesas?

Los estudios apuntan a que sí. En 2016, los varones aficionados a las películas de princesas tenían mejor autoestima corporal y ayudaban más si sus padres comentaban a menudo esas películas con ellos. El de 2021 asoció la afición temprana con menos masculinidad hegemónica en la adolescencia temprana: menos apoyo al dominio masculino y más aceptación de las emociones.

¿Debo limitar el juego de princesas?

Limita la pantalla como con cualquier juego, pero la investigación no da motivos para señalar a las princesas. La investigadora principal, Sarah Coyne, ha sugerido moderación, con las princesas como un interés entre muchos. Altérnalas con construcciones, juegos al aire libre y dibujo, y habla de lo que hacen las heroínas más que de su aspecto.

¿Los estudios se hicieron con niños de España o Latinoamérica?

No. Los estudios de BYU de 2016 y 2021 siguieron a niños de Estados Unidos, un 87 % blancos; el de 2024, a familias de la zona de Denver (84 % de niños blancos). El de Hine con escolares se hizo en el Reino Unido. Ninguno se hizo en un país hispanohablante: son una referencia, no un retrato de tu familia.

Fuentes

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